domingo, 13 de diciembre de 2015

Entrevista al perverso ser que amenaza la existencia de Anthara. ¡Anthas!

¡Muy buenas criaturitas del averno! Me llena de orgullo y satisfacción inaugurar una nueva sección en este blog tan perdido de la mano de nuestro dios Internet. 
Veréis, como buena estudiante de grado, no tengo un puto duro, y como del cosplay no se puede comer, he decidido dedicarme a tiempo parcial al oficio de entrevistadora amateur de criaturas y seres que habitan en los distintos planos paralelos a este, nuestro prostituido mundo.  

Pero claro, no podía inaugurar la sección con cualquier trasgo de malamuerte que se dedica al pillaje de bragas de conejitas. Tenía que empezar a lo grande. Por lo que, gracias a mis mejores contactos y mucho insistir, se me ha ofrecido la oportunidad de entrevistar a un grandioso señor del mal, perturbador de todo un mundo, a pesar de correr en riesgo mi propia vida en medio de la misma entrevista. Es más, aún creo que espera el momento oportuno para acabar con mi existencia. Por lo cual, no he podido realizarle foto alguna en medio de la entrevista, pues demasiado me costó convencerlo para hablar con migo, una simple humana que vive en un caluroso averno, así que su aspecto físico lo dejo en vuestra imaginación.

Señoras y señores...¡Anthas!

Yo soy el verdadero fuego.

Para empezar, estaría bien que te presentaras a tu querido público. 

Soy Anthas, Detentor del Fuego Sagrado, Protector de la Llama, Adalid de la Luz, Señor de Anthara. Mi nombre rivaliza con el destino del mundo; los dioses me temen, pues ven en mí el error de su cometido. Mi objetivo es el de liberar a todos los mortales de su yugo: a cualquier precio, sin conmiseración, sin segundas oportunidades. Cuando todos los dioses desaparezcan, yo gobernaré para siempre, pues estaré por encima de ellos. Los mortales encontrarán en mí la luz que perdieron, pues fui ellos, fui dios, y ahora me elevo por encima de ambos.

Nos encantaría saber algo sobre ti. 

Yo nací en un pequeño pueblo del Reino de Lundstrom, ahora abandonado. Allí, en mi condición mortal, serví al ejército del monarca durante años, sacrificando todo por él en las guerras intestinas que lo elevaron al poder. Después de eso, cuando me licencié, me convertí en un herrero al servicio de las necesidades más mundanas de mis vecinos. 
Un día, un misterioso ser se apareció ante mí, y me dijo que los dioses me habían elegido para construir poderosos artefactos que llevarían parte de sus poderes, y que serían legados a los mortales en forma de bendiciones. Naturalmente, acepté, engañado por sus bellas palabras. 
Lo que pasó fue algo que jamás se borrará de mí o de este mundo. ¡Ningún mortal puede tener dentro el poder de todos los dioses! El dolor sería indescriptible. Cien años pedí la muerte, y cien años me fue denegada, no hasta que no terminase de fundir y crear todas sus armas. Lo hice, ya lo creo. Pero no permitiría que tras todo eso me usasen como un simple peón. En secreto, creé un artefacto que reuniría el poder de todos ellos, escondidos bajo la forma de una piedra que concedería todos los deseos. Allí sellé parte de mi alma y la escondí.
Con todas las armas creadas, esos necios pensaron que las daría sin más. Después de usarme de esa manera, solo quedaba esperar a una muerte gloriosa. Ah, pero no lo permitiría. Les desafié a todos con su propio poder, y a punto estuve de derrotarles. ¡Anthara no es un mundo reservado a su voluntad, aunque ellos mismos le pusiesen ese nombre en mi honor! En esa lucha, fui ocultado para siempre, pues los dioses no pueden destruirse entre ellos, y yo, con todo su poder, estaba por encima.
Además, tenía la piedra oculta en este mundo. Sí…ella daría pie a un mundo sin dioses, en el que yo, y solo yo, me convertiría en el dueño y señor de Anthara. Todos me adorarían, y a todos pondría a mi servicio hasta que el fanatismo desapareciese. Yo les traería la verdadera luz a este mundo, aquella que estuviese por encima de dioses y mortales.

Caray...si que has tenido una vida intensa...
¿Alguna anécdota vergonzosa?

Necia…No me importa reconocerlo, estoy por encima de todos los sentimientos, mortales y divinos. Un día vino una vecina del pueblo, mientras yo aun era mortal y tenía que someterme a los dictámenes de mis tripas. Dejaba siempre todas las puertas abiertas, pues siempre abrí mis brazos a todo el mundo, y me descubrió en medio de una deposición nada agradable. 
Huelga decir que jamás le pedí disculpas. 

¿Tienes alguna fobia? En caso afirmativo. ¡No seas vergonzoso y dinos cual es!

La única fobia que poseo es la de una Anthara supeditada al poder de los dioses, que controlan y ordenan sobre los mortales cómo y cuándo quieren. 

He de reconocer que soy atea, pero no llego a tal extremo. (Risas) Tus motivos tienes desde luego.

Siempre están esas personas por las que sentimos más afinidad que otras. Háblanos de ellas. 

Yo solo siento afinidad por mí mismo. ¡No te enteras, estúpida! ¡Estoy por encima de dioses y mortales! Soy una sola cosa, que existe por y para sí misma, y son todos y todas las habitantes de Anthara los que deben afinarse a mí para conseguir una libertad plena y verdadera.

¿Cuál ha sido tu momento más épico?

Sí, lo recuerdo como si fuera ayer…el día en que esos estúpidos dioses eligieron a sus primeros Portadores. En aras de copiar sus nefastas ideas para demostrarles que nada podrían hacer contra mí, yo también elegí a doce mortales a los que entregué mi poder. Acabaron con los suyos uno por uno, sin ningún tipo de piedad.
(Sonríe y cierra los ojos, visiblemente satisfecho)

Comprendo...Dime Anthas, ¿qué tipo de lugares te gustaría visitar?

Ninguno. No necesito viajar a sitio alguno, Anthara es mi casa y tiene tantas cosas que deben ser puestas en orden que no tengo tiempo para menesteres absurdos.
Si tuviese que elegir un sitio en el que me guste pasar tiempo, sin lugar a dudas, sería Antharia. Una ciudad erigida en pos de mi adoración suprema, por mis más fieles seguidores.

Queremos salseo… ¡Habla de alguien a quien odies con toda tu alma!

Nerull. Si hay deidad a la que estrangularía hasta su desaparición, sería a ella. Esa necia sombra encapuchada me negó la muerte ufanamente, decidiendo que habría de vivir hasta que todas las Armas de ellos fuesen construidas. En aras del más oscuro proselitismo, me encargaría de hacerla desaparecer, hasta que la Muerte muriese y yo me quedase con ella. (Ríe escandalosa y malévolamente)

 ¿Sientes que has cumplido tu objetivo en esta vida, o aún te queda algo por hacer? 

¿Tú me ves gobernando Anthara? Me sigue quedando pendiente, pero estoy tan unido a este mundo que jamás desapareceré.

El día 20 son las elecciones, aún estás a tiempo de intentarlo. (Risas) 
Como puedes ver, ahora estás siendo entrevistado/a en un plano muy distinto al tuyo. ¿Te quedarías a vivir en este mundo un tiempo? ¿O prefieres volver a tu mundo en cuanto termines la entrevista? 

Este mundo es asqueroso. Habéis dejado vuestro libre albedrío a vosotros mismos, gustando de revolcaros en actividades inhumanas, deleitándoos con la esclavitud de vuestros negocios. Ese dinero que ganáis pero no veis es una mentira tan grande como la de vuestros falsos ídolos. Me gustan vuestras tierras verdes y yermas, me gusta la juventud alocada que se moviliza contra los reinos, porque veo en ellos a mis seguidores.
Pero vuestra magia es anticuada. Extraños artefactos hechos de ese vil y esponjoso metal llamado plástico, que os permiten visualizaros en otros espacios, en otros tiempos. Aquí nada corre por la sangre ni por el estudio, todos aprendéis todo. ¡Tamaña absurdez no tiene precio! Sois ovejas de unas reglas que desconocéis, que no tienen rostro, y que no os importa que lo tengan. ¡Esclavos de vosotros mismos! Un caso perdido…

Y para terminar… ¿Algo que decir a los lectores y lectoras? 

Estáis todos invitados a Anthara. Invitados a venir para ayudarme a liberarlo de esos dioses que aplastan su yugo. Invitados a llegar cuando sea MI TIERRA, puesta a mi servicio. Disfrutaréis de unos parajes sin igual, de unos servicios sin parangón y de una magia de verdad, de aquella que consigue esas cosas que aquí he escuchado se llaman “milagros”.
También quiero mandar un saludo a los que han realizado el vídeo “Ahora, Anthas”, con el que pretendo rescatar voluntarios que puedan ayudarme. Gracias a Donotran, Heiss y Loriu de Anthara y a Manuel Rosado, Elena Rodriguez y…. (se lo chiva su asesor) Francisco Torres.

Eres un cielo...


¡Y eso ha sido todo por hoy! Espero que disfrutaseis de la entrevista a este glorioso señor del mal. Y recordad, tenéis un rinconcito en el averno. 

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